Es singular por su color rosado y destaca a simple vista por su imponente tamaño. Es en esencia grande, contundente y carnoso… pero sensible, de piel fina y sabor delicado, muy dulce al paladar y de poca acidez. Prémíate con una gran porción de placer.
Especialmente concebido para la eleboración del "pan tumaca". Gracias a su bajo contenido en agua y abundante carne que presenta, su piel se desprende fácilmente al restregarlo sobre el pan.